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viernes, 23 de septiembre de 2011

Del Amor y la Traición | About love and betrayal




"La Traición", Óleo sobre tela de la artista española Carmen Redondo


Allí donde adelgaza la verdad,
donde ahoga el hedor de la mentira,
en los turbios fangales del silencio
urdiste como brizna la traición
y en los brunos cocuyos de tus ojos
guardaste con malicia tu secreto.

¡Cuánto dolor saber ese secreto!
Siendo mi amor honesto, la verdad
podías intuirla al ver mis ojos,
por eso me parece una mentira
saber que cobijabas la traición
bajo el embozo aleve del silencio.

El amor no conjuga con silencio,
no lo callan los labios en secreto,
no lo mueven el odio o la traición.
Amar es comulgar con la verdad,
es sepultar por siempre la mentira,
es reflejar el alma en otros ojos.

¡Qué más da si en los soles de esos ojos
dos lunas se ocultaban en silencio!
¡Qué más da si el fulgor de la mentira
temblaba ante el aliento de un secreto!
Yo te amé... y en honor a la verdad,
de Judas me evocaste su traición.

Pues el amor no sabe de traición,
no es maligno, ni altivo y en sus ojos
abriga la esperanza y la verdad;
el amor no se tiñe de silencio,
ni se encubre detrás de algún secreto,
no se engríe, ni busca la mentira.

Alas muy torpes tiene la mentira,
labios impíos tiene la traición,
no permanece nada en el secreto.
Aquel que sabe amar halla en los ojos
la fuente cristalina del silencio
y la prístina faz de la verdad.

La verdad es la cruz de la mentira;
el silencio, lo endeble del secreto;
los ojos, el cristal de la traición.


Elhi Delsue ©
Península de Paraguaná, 23.09.2011

martes, 13 de septiembre de 2011

Los pasos de un gigante | The steps of a giant

Estatua-bolivar

Una luz jineteó por el sendero
de los verdes dinteles de la gloria
y en lomos del corcel de la victoria
de nuestra libertad fue mensajero.

Hizo morder el polvo al extranjero,
cruzó la cordillera de la historia
y sembró, cual simiente en la memoria,
del continente el nuevo derrotero.

Quedó grabado a fuego como un mito,
y el «Gloria al bravo pueblo» entre sus notas
invoca aquella unión que fue quimérica.

¡Oh, Padre de la Patria!, ¡qué inaudito!:
ya no queda un puñado de patriotas
en el vientre infecundo de la América.

 

ELHI DELSUE
13.09.2011

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