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sábado, 28 de abril de 2012

Tú no tienes la culpa | It's not your fault



(A mi hijo, Osman Alfonso)

«El verdadero dolor es el que se sufre sin testigos»
Marco Valerio Marcial - Poeta Latino

Tú no tienes la culpa, mi pequeño,
si el dolor hoy lacera mi costado,
si el cansancio al amor ha derrotado,
si un día me creí del mundo dueño.

Cada vez que te miro, evoco un sueño:
… tú crecías dichoso, yo a tu lado,
como el padre ejemplar y afortunado,
no el mísero ermitaño que hoy desdeño.

Postergando el verdugo de mi calma,
inmerso en mis angustias y mis quejas,
desando la ciudad de polo a polo.

Tú no tienes la culpa, hijo del alma,
si en el preciso instante en que te alejas
es cuando más comprendo que estoy solo.



28.04.2012

miércoles, 25 de abril de 2012

Más allá del olvido | Beyond the oblivion

(Soneto alejandrino) | Por Elhi Delsue ©


Soneto alejandrino cuyo verso final está basado
en una adaptación de un verso del poeta cubano,
Ronel González Sánchez y su obra «Consumación de la utopía»


Fulgían en el negro de sus ojos traviesos
dos espejos mirando hacia la infinitud,
y custodias eternas de mis sueños confesos,
sus manos, como espigas de etérea juventud.

Bendije los febriles abriles de embelesos,
los soles que entibiaron su vientre, su virtud,
los últimos poemas, los primeros excesos,
el delirio de un beso de amor a plenitud.

Su recuerdo me nombra, me incita, se encariña
y abre surco en mis sienes su inocencia de niña
transfigurada en Fuente Castalia de mi musa.

Me descubro ante el tiempo, inerme y ya vencido,
porque siento sus labios, más allá del olvido,
derritiéndose obscenos sobre mi piel confusa.



25.04.2012

miércoles, 11 de abril de 2012

Madre | Mother



MADRE
(Soneto)

Madre, eres tú la luz de mis quereres;
son tus cálidas manos amorosas
dos nubes que lloviznan primorosas
sobre un mar de nostalgias y de ayeres.

Beso tu frente amada porque eres
de mi huerto el rocío, el sol, las rosas,
la sal, la brisa, el agua y... ¡tantas cosas!,
la más santa de todas las mujeres.

Me duele verte así, sin alegría,
con la mirada absorta y tan lejana,
enhebrando consejos tiernos, sabios.

Bendíceme otra vez, ¡Oh, madre mía!,
ayúdame a olvidar que está temprana
la muerte susurrándote en los labios...





11.04.2012

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