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viernes, 21 de septiembre de 2012

Amanda | Amanda


A mi madre, Amanda Victoria.

En el cielo dos tímidas estrellas
me miran mientras fumo un cigarrillo;
trasnochadas, emanan mis miserias
como negras cenizas de mi hastío.

Me busco y no me encuentro; la tristeza
se retuerce en el humo mientras miro
en la penumbra la esperanza muerta
y mi cordura al borde de un abismo...

De pronto... te apareces como un ángel;
la flor de tu virtud que no envejece,
acurrucada entre tus manos, Madre,

me ofreces con palabras sanadoras,
me cobijas, me calmas, me comprendes
y el corazón de gozo me rebosas.



ELHI DELSUE
21.09.2012

domingo, 16 de septiembre de 2012

Yo... Salmerón | Me... Salmerón



Cruz María Salmerón Acosta
(Cumaná, Venezuela 03/01/1892 – † 29-07-1929)


El mar se queda llorando
con sus lágrimas de sal
y apenado de mi mal
el mar se queda llorando.
Muero un azul evocando
y en ese azul de cristal
el mar se queda llorando
con sus lágrimas de sal.



ELHI DELSUE
21.09.2012


CRUZ SALMERON ACOSTA. (Cumaná, 1892-1929). Llamado "poeta del martirio". En colaboración con otro poeta cumanés, su gran amigo José Ramos Sucre, fundó la revista literaria "Broche de oro". Víctima del mal de Hansen, designación casi poética de la enfermedad conocida como lepra, se recluyó en Manicuare, un pueblo que creció a lo largo de la costa de la península de Araya y desde el cual se puede ver Cumaná. Allí, postrado en la cama, tuvo que dictar muchos de sus poemas cuando la enfermedad le impidió escribir. Su obra refleja la adversidad, la angustia y la restricción que le acompañaron durante su vida.

Hoy en día, la casa de Cruz Salmerón Acosta, lugar de destierro físico y espiritual del poeta, aún convida al reposo para contemplar, desde la pequeña colina en que se encuentra, aquella costa que tanto amó y el ancho azul que insuflara a sus poemas toda esa carga de melancolía y desconsuelo. La casa es conservada por los jóvenes del Centro Cultural Cruz Salmerón Acosta con esmero y dedicación, un grupo de muchachos manicuareros dedicados a conservar viva la memoria del poeta y que celebran de manera especial el natalicio (3 de enero) y muerte del poeta. Además, han construido el Museo Cruz Salmerón Acosta en el lugar donde vivieron los padres del mismo.


Pegado de http://www.arrakis.es/~joldan/salmeron.htm

martes, 11 de septiembre de 2012

Y todos estaban dormidos | And they all were asleep



«La oración en el huerto de Getsemani», por Tintoretto


No había ni fuerzas, ni modos...
y todos
aquellos que al Cristo cuidaban
estaban
rendidos, de pena afligidos,
dormidos.
Juraron no ser corrompidos,
Jesús solo estaba despierto,
orando a su Padre en el huerto
y todos estaban dormidos...






11.09.2012




Marcos 14:37-38 Viene después a los tres, y los halló dormidos. Y dice a Pedro: ¿Simón, tú duermes?, ¿aun no has podido velar una hora? Velad, y orad para que no caigáis en la tentación. El espíritu a la verdad está pronto, pero la carne es flaca.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Quijote sin tus ojos | Quijote without your eyes


(Soneto lipograma* | Por Elhi Delsue ©)
En este lipograma en forma de soneto está ausente la letra a.


Teje el silencio su imponente velo
y no puedo un segundo desprenderme
del negro de tus ojos sin perderme
en un intenso y hondo desconsuelo.

Todo se vuelve triste en un momento,
como un ciego perdido en lo infinible,
como un roce de piel... frío, insensible,
como un niño desnudo y sin sustento.

Yo no sé si creer en lo divino,
pero siento que soy un peregrino
en el místico templo de tus ojos.

Sin ellos soy del verso los despojos,
un Quijote demente y sin destino
huyendo de los remos de un molino.





09.09.2012




Un lipograma (griego: λείπειν γράμμα, «abandonar una letra») es un texto en que se omite sistemáticamente alguna letra (o varias) del alfabeto. El grado de dificultad de este artificio lingüístico es directamente proporcional a la frecuencia de la letra omitida en el idioma utilizado (en español la a o la e) y a la extensión de dicho texto.

La primera manifestación que se conoce es de Laso de Hermione (s. VI a. de C.), quien suprime la sigma en su "Oda a los centauros". Néstor de Laranda, por su parte, logra reescribir en el siglo II la Ilíada, eliminando la alfa del primer canto, la beta del segundo, y así sucesivamente. En España, Alonso de Alcalá y Herrera publicó en 1641 un volumen de cinco relatos en los que prescinde sucesivamente de las vocales.

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