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miércoles, 31 de octubre de 2012

De sueños inconclusos | About unfinished dreams

"El futuro tiene muchos nombres:
para los débiles es lo inalcanzable;
para los temerosos, lo desconocido;
para los valientes es la oportunidad."

(Victor Hugo, Poeta y escritor francés)



DE SUEÑOS INCONCLUSOS...
(Dedicado a todos aquellos que van detrás de un sueño)

Se despertó temprano,
un amargo café tiñó su estómago
mientras el verso transmutaba en pan.
Fue escaso el alimento,
luego sintió el epílogo de octubre
sobre las hojas muertas de sus libros,
pesadas como un áncora de dudas,
como el remordimiento y la desidia,
como un Cristo astillándose en el pecho.
Eran solo las cinco
y noviembre asomaba en su mirada;
sus sueños inconclusos
eran piedras blanquísimas
en el fondo de un río
que cada vez más hondo,
más túrbido y difícil se tornaba.
Con las alas quebradas, su futuro
vistió con la mortaja del presente
y la Rueca del Hado dio su giro
ineludible hoy, mañana incierto…






31.10.2012

sábado, 27 de octubre de 2012

Oda de un soldado a la luna | Poem from a soldier to the moon



Al paladar del cielo te sujeta
un ingrávido hilo de misterio...
Fulges desde tu trono, formidable,
derramando en lo eterno
tus pupilas argénteas
y lamiendo las llagas insanables
de una paz moribunda.
De mortandad y sangre se ha teñido
tu plateada saya; tus rodillas
hincáronse en los fosos y trincheras
donde la guerra hendió
su horrenda dentellada
de muerte y de miseria.
Fusiles y metrallas
escarban las entrañas de este averno,
mientras tú, como madre bondadosa,
dos denarios de plata luminosa
pones sobre los ojos
de tus hijos caídos.
¡Cuántos cánticos!, ¡Cuántas alabanzas!
nacerán esta noche de los labios
de soldados que en medio del fragor
maldecirán sus balas
para hacerse poetas
y buscarán el cálido sustento
de tus manos de pan y de cebolla
apaciguando el hambre de la tierra…





27.10.2012

viernes, 19 de octubre de 2012

La quimera del corazón | Heart's Chimera




Brilla la luna inmensa. Su aureola
baña con sus reflejos nuestro lecho...
La noche es en el mástil de mi pecho
negro pendón que en la quietud tremola.

En el vientre de luz de una farola,
el corazón, de tedio ya deshecho,
con su incólume sueño insatisfecho
sufre mientras el alma se acrisola.

Ya no agita su sangre, ya no espera,
la rueda de su noria es un desierto,
una barca que zarpa sin un puerto,
una flor que en el fuego se incinera.

Quiere morir ─no sabe que está muerto─
en el profundo mar de su quimera.






19.10.2012

sábado, 13 de octubre de 2012

La estrella | The star

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Hay un hilo delgado que separa
y hermana la verdad con la mentira,
una cuerda intangible de la lira
cuyo sonido a nada se equipara.

Hay una estrella encinta, ¡quién la hallara!,
por ella el corazón late y suspira,
es fuego que al poeta siempre inspira,
una tea encendida en su almenara.

Señor, cómo quisiera que esta noche
pudieras con tus manos de alfarero
esculpir mi penumbra y mi pobreza.

Que cada verso inspiración derroche
y repose en el fondo del tintero
¡el diamante inmortal de la Belleza!


13.10.2012

martes, 2 de octubre de 2012

Carta de Bolívar a Fanny du Villars | Letter from Bolívar to Fanny du Villars


Según las investigaciones del historiador venezolano Jorge Mier Hoffman, entre los manuscritos atribuidos a Bolívar, está una de las más hermosas cartas que alguien haya escrito, cuya destinataria era su lejana prima Fanny Du Villars. Dicha misiva es ardorosamente encantadora, llena de ternura y galanura, de un donoso estilo cargado de romanticismo.

Permítanme entonces, hacerle llegar esta carta antológica, que ha sido ya declarada como apócrifa, como testimonio preclaro del mejor epistolado, ahora en versos endecasílabos.

Tomado del blog del Prof. Enmanuel González, «La historia amena»
http://emplugones.blogspot.com/2011/04/bolivar-don-juanesco.html
y del libro «LA CARTA QUE CAMBIARÁ LA HISTORIA», del escritor venezolano Jorge Mier Hoffman.




CARTA DE BOLÍVAR
A FANNY DU VILLARS

(Paráfrasis libre en endecasílabos silvestres de una epístola apócrifa del Libertador)

Querida prima...

¿Te extrañará que piense aún en ti
encontrándome al borde del sepulcro?...

Ya la última aurora me ha llegado; 
tengo al frente el Caribe azul y plata,
agitado lo mismo que mi alma
por profundas y grandes tempestades.
A mi espalda, se alza el gigantesco
macizo de la sierra con sus picos
viejos y coronados por la nieve
de impoluto color de mis ensueños.
Por sobre mí, el cielo más radiante
de la América. ¡Oh, cuánta belleza
hay en su indescriptible sinfonía!
¡Qué derroche de luz y de colores!

Y tú sigues conmigo cuando todos 
me abandonan; tú siempre estás conmigo
en los débiles pulsos de la vida
y en el postrer fulgor de la conciencia.

Adiós, Fanny. Esta carta que está llena 
de signos vacilantes hoy la escribe
la misma mano que estrechó la tuya
en las horas de amor y de esperanza,
aquélla victoriosa que encendiera
el relámpago en todos los cañones
de Boyacá, Pichincha y Carabobo;
la que firmó el Decreto de Trujillo
y el célebre Discurso de Angostura.

Probablemente no la reconozcas: 
tampoco yo la reconocería,
si la muerte no hubiera señalado
con su dedo infinito y despiadado,
la realidad de este supremo instante.
Si muerto hubiera yo sobre los campos
de batalla enfrentando al enemigo,
te daría mis glorias, las que vi
a tu lado soñando enamorado
en los lampos de un sol primaveral.

Pero muero, proscrito y miserable, 
detestado por todos los que un día
gozaron mis favores. Muero víctima
de este inmenso dolor que no se sacia
y, presa de infinitas amarguras,
en recuerdo te dejo mis tristezas
y estas lágrimas vivas que jamás
cayeron de las fuentes de mis ojos.

¿No es digna de tu gloria tal ofrenda?... 
Estuviste con mi alma en el peligro,
conmigo presidiste los Consejos
de Gobierno, mis triunfos fueron tuyos,
mis reveses, mi amor, mi pensamiento
y el dolor de mi pena y mi final.

En las noches, al pie del Magdalena 
vi mil veces la góndola de Byron
recorrer los canales de Venecia;
iban en ella grandes hermosuras,
pero no estabas tú, porque flotabas
en las mansas corrientes de mi alma
mecida por las níveas castidades.

Al tiempo de los grandes desengaños, 
al tiempo de las íntimas congojas,
apareces enfrente de mis ojos
moribundos portando los hechizos
que da la juventud y la fortuna;
me miras y en tus ojos arde el fuego
de volcanes; me hablas y en tu voz
escucho los clarines inmortales
de Ayacucho, Junín y Bomboná.

Adiós, Fanny, ya todo ha terminado: 
Juventud, ilusiones y alegrías
se hunden en la nada, sólo quedas
tú como una ilusión angelical,
apoderándote del infinito.
  
Me tocó la misión de ser relámpago: 
rasgar solo un instante la tiniebla,
fulgurar levemente en el abismo
y tornar a perderme en el vacío.


Bolívar.

Santa Marta, 6 de diciembre de 1830.

02.10.2012

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