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viernes, 24 de julio de 2015

Oda a la soledad | Ode to loneliness

 
Fotografia de Bruno Abarca © , Budapest, Hungría


Afuera está lloviendo, ¡llueve tanto!,
pero dentro no tengo ni una lágrima.
Dormita en su latebra el verso huraño,
las horas regurgitan su arrogancia.
Canto a la soledad, al desamparo,
a la luna escalfándose en el agua,
al dolor de un amigo, al viento canto
y al sauce que en la tierra se derrama.

Afuera está lloviendo, ¡llueve tanto!,
cada gota es espejo de mi rabia
y la rabia vasija entre mis manos,
y mis manos palomas de la infancia.
Llueven matices sobre el folio blanco:
los gualdos mueren, los azules braman,
los rojos mielan los naranjas ácidos,
el gris es un racimo de nostalgia.

¡Ay, soledad que vences mis mamparos
y los desbordas con tus aguas cálidas!,
que traes el rumor de mil heraldos,
que corroes, que dueles con tus llagas.
¡Ay, soledad que ignoras mis reclamos,
que no dices adiós cuando te marchas!
y dejas tras la huella de tus pasos
migas de luz que el tiempo nunca alcanza.

Afuera está lloviendo, ¡llueve tanto!,
tengo resecos corazón y alma.
Inciensa el aire el humo del cigarro,
mis demonios se ahuyentan como piara,
se esconden en la grieta del descanso
y beben de la hiel de las palabras,
cruzan caminos que jamás cruzaron,
abren heridas que creí sanadas.

Afuera está lloviendo. ¡llueve tanto!,
pero dentro no tengo ¡ni una lágrima!


ELHI DELSUE

 

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