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jueves, 7 de julio de 2016

Sempervivum


Quise ahogarla de sed, vestirla de remiendos,
quemar en una hoguera su sonrisa de luna,
arrancarle los ojos, clavarla con silencios,
ponerle una diadema de espinas de amargura.

Quise cortar sus alas, volverla sal, sumirme
en el no ser, odiarla, renunciar a su abrazo
y no esperarla nunca sin saber qué decirle
ni redimir su nombre del olvido y el fango.

Deseché no sé cuántas reliquias del intento,
apagué tantas lámparas, rebujé tantas hojas
y morí tantas veces que no sé ni recuerdo
cómo llegué a saber la lengua de las sombras.

Quise amansar la idea y desobedecerla,
morder la comisura de las horas del verso,
reventar su burbuja de viento y azucena,
devolverla a la tierra, contarla entre mis muertos.

Pero ella siempre vuelve... Su imperturbable llama
crece como una espada de luz en mi cabeza,
como un beso inmortal su mirada sagrada,
como una llaga viva su caricia en mi diestra.



ELHI DELSUE

lunes, 20 de junio de 2016

Arte poética | Poetic art

"La poesía es liberadora por el uso que hace del lenguaje, porque va más allá de su función utilitaria"
Pere Gimferrer, poeta español (1945)


Era un lienzo sublimemente blanco,
como una cala adormecida en leche,
un déjà vu de nieve,
una hilacha de luna.

Luego llegaron ellos,
rumiando los cascajos de sus letras
y abultando sus tórax
como si en realidad fuera imposible
morir un poco más en cada muerte.

Secas están las ubres de su lírica,
marchitos los vocablos de su boca.
Y en un alumbramiento
de técnica sin vida
una lluvia cayó de madrigales,
un aguacero de sonetos viles
y el delator y pertinaz murmullo
de una fuga de ego en sí mayor.

La tierra se ha tragado
la sáfica raíz de los sonidos
y la ha mordido hasta volverla polvo
y la ha amasado con las mismas lágrimas
que ungieran su reseco corazón.

Yo no creo en oídos de moiseses,
no sé de matemáticas poéticas:
oídos hay y leyes que dan pena
y cadenas que, rotas hace siglos,
son testimonios vivos de prosodias
que brillan como gemas
del arte y su albedrío.

Creo en la tea que alumbró el camino
de la renunciación de los poetas,
en la imaginería de lo incierto
y en el inmenso gozo de sentir,
como una fiebre eterna
que calcina los huesos,
el verso convertirse en poesía.


ELHI DELSUE

jueves, 21 de abril de 2016

Letanía de aleluyas | Litany of alleluia



La luz, el grito, el llanto… la tierra agradecida,
el pan nuestro en los labios, el temblor de la vida,
un jinete en las ancas de la aurora, ¡aleluya!

Una ristra de sombras, el pulso de un milagro,
la piedad de unos ojos, la ira que avinagro,
la iniquidad del mundo, el amor, ¡aleluya!

Un beso en los eriales de tu cuerpo, la luna,
el almizcle del sexo, la muerte inoportuna,
unas manos clavadas en la cruz, ¡aleluya!

Una madre angustiada, un sueño voluntario,
un muro que florece, un poeta gregario,
un palacio de peltre, la miseria, ¡aleluya!

Una palabra encinta, un ave prisionera,
un soplo en los sentidos, un frío que lacera,
una viga en el ojo del hermano, ¡aleluya!

La ignorancia, la fuerza, la dádiva infinita,
una bala en la frente, el miedo en su garita,
la senda de una lágrima, el dolor, ¡aleluya!

Un escarpín vacío, unos senos turgentes,
una caricia muda, unos brazos urgentes,
un abismo de flores, un adiós, ¡aleluya!



ELHI DELSUE

lunes, 29 de febrero de 2016

Libélula azul | Blue dragonfly

A María Isabel Machín García

Mucho de irrealidad hay en la nada,
de levedad, de nunca, de quimera,
de escaso, de fantástico, de engaño,
de lo que suma y en el fondo resta.
Mucho de inmaterial, mucho de sueños
y un tanto más que no alcanzó la idea,
mucho de exiguo, de ilusión, de nadie,
de no estar, de no ser, de lo que fuera.

Si mudo el corazón, la voz descalza;
si oleaje la razón, viento la vela,
y nada alcanza, y nada es suficiente,
y nada vence la intrincada senda
aunque sea perpetua la alegría
y grande y honda y tanta la tristeza.

Invoco tarde el nombre de la nada...
Temprano al sol, bajo la tarde muerta,
una lágrima rueda en mi mejilla,
se torna mineral y me sustenta.
Lanza un grito de sal, abre la boca,
lloran las manos, la emoción despierta,
todo fenece y sin mediar palabras
resucita en el fuego como yesca.

¡Ay, libélula azul, ojos tristones,
los dos tenemos alma de poeta!
No podemos sumirnos en la nada
si el verso abriga la ternura inquieta.
Tú tienes la nostalgia de las rosas,
yo de la soledad su amarga huella,
tú el pálido semblante del dolor,
yo el rubor indeleble de la espera.​



© ELHI DELSUE

domingo, 14 de febrero de 2016

La abadía del mal | The Abbey of Evil

Abadía de «Il nome della rosa» de Jean-Jacques Annaud
Película inspirada en la novela homónima de Humberto Eco.


No fue si no hasta despuntar el alba
que la abadía se quedó en silencio…
Yo buscaba el perdón
hurgando entre las páginas
de un libro por los siglos polvoriento,
lejos de los apóstatas de Dios.

Eunucos del amor, monjes inmundos,
esclavos de la carne y el sadismo,
demonios sin nombrar
que por falsos e impuros
despreciaron la gracia de su Cristo
y hollaron como cerdos Verbo y sal.

El altar profanaron y sus claustros
convirtieron en nichos de ignominia.
El pan de la liturgia
en el vino sagrado
amargó como hiel sus lenguas cínicas
y les trocó el olvido en sepultura.

Por ver el sol, dejé mi dormitorio.
Lo encontré junto al viento en los molinos...
Me acerqué hasta la era
que hay detrás de los hornos
y en el aire las cáscaras de trigo
parecían luciérnagas ya muertas.

Era sola y siniestra la abadía,
como una lápida al final de un risco,
como una piedra rota
sobre la piedra misma,
mas en su corazón y en sus pasillos
brillaba el mal como una extraña joya…



ELHI DELSUE

martes, 12 de enero de 2016

Inspiración | Inspiration

«Torso de mujer en azul» © Begoña Tojo Varela, España


Su cuerpo leve al borde de la cama
me evocó de las formas su delicia,
del silencio su vasto pentagrama
y de la insinuación una caricia.

No pude hacer de la tibieza flama,
no pude a su beldad hacer justicia
ni forjar en mi mente esa amalgama
que mezclan los poetas con pericia.

Busqué en el fondo de sus ojos claros,
aquellos que en mi bruma fueron faros,
y solo hallé dos cirios moribundos.

Quise tocarla y se desvanecía,
y en ese vano intento de poesía
se hicieron infinitos los segundos...



ELHI DELSUE

jueves, 7 de enero de 2016

Humanae Naturae

La Caída del Hombre (1592) por Cornelis van Haarlem


No dice menos quien ignora o calla
ni encuentra paz quien el rencor alberga;
nunca sana el dolor que se posterga
ni tiene más razón quien avasalla.

No sufre más el que peor malvive
ni es más puro el que, ciego de pecado,
hiérele a Cristo a diario en el costado
y clama en los altares ¡Cristo vive!

No sabe del amor el que perdona
y al tiempo que perdona nunca olvida,
ni a los ojos de Dios es bendecida
la dádiva que al mundo se pregona.

Mas ¿de qué sirve la virtud cristiana
si a todos nos condena una manzana?


© ELHI DELSUE

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