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viernes, 17 de febrero de 2012

Job (III Parte)

JOB
Tercera Parte. Job 38:36 - 39:25
(Paráfrasis poética en alejandrinos blancos)

Esta es la tercera y última entrega de esta paráfrasis poética
en alejandrinos blancos basada en el Libro de Job, capítulos 37:14 al 39:25.


Su esposa le imprecaba: ¡maldice a Dios y muérete!
Sus amigos trataron de quebrantar su fe...



Escucha, amado Job, las cosas que te digo;
detente y reflexiona sobre las maravillas
que en su gracia infinita ha creado el Señor:


¿Quién dio sabiduría al corazón del hombre
o quién inteligencia le dio al entendimiento?

¿Cazarás tú la presa para el fiero león
o saciarás el hambre de sus pequeñas crías
cuando estén en sus cuevas acechando en silencio?

¿Quién es el que prepara al cuervo su alimento
cuando sus pollos claman y graznan hacia Dios
y bullen en sus nidos sin comida y errantes?

¡Oh, dime, amado Job!: ¿conoces el momento
en que las cabras dan a luz entre las breñas
o has mirado a las ciervas al tiempo de su parto?...
Se encorvan para dar a luz a sus criaturas
y paren dando grandes y estridentes bramidos;
después sanan los hijos y crecen con el grano,
salen y nunca más regresan con su madre.

¿Quién dejó en libertad al asno de los montes
o quien en un instante soltó sus ataduras?...
Le di casa en desierto y albergue en tierra estéril;
él desprecia el gentío de las grandes ciudades
y no escucha los gritos de su amo inclemente.

¿Por ventura querrá servirte el unicornio?
¿Lo uncirás con coyunda para que luego labre
sumiso en pos de ti la tierra de tus valles?
¿Te fiarás acaso de su imponente fuerza?

¿Sabrías tú al caballo dotar de valentía
o a su imponente cuello vestirlo de relinchos?
¿Le ahuyentarás acaso como a alguna langosta?...
Escucha el resoplido que exhalan sus narices,
cómo escarba la tierra y se alegra en su fuerza,
se encabrita con brío y corre con ardor
al encuentro inminente de enemigos armados.
Se burla del espanto, no recula ni teme,
jamás vuelve su rostro delante de la espada.
Contra él vibra el hierro, el ruido de la aljaba,
las lanzas y las picas, el metal y el escudo
y, lejos de asustarse, espuma y tasca el freno
--parece que quisiera sorber toda la tierra--
¡Ea, vamos allá!..., pareciera decir.
No le teme al estruendo de la guerra y clarines
no huye a la batalla, ni al clamor ni a los príncipes. (39:19-25)


Escucha, amado Job, las cosas que te digo;
detente y reflexiona sobre las maravillas
que en su gracia infinita ha creado el Señor.





17.02.2012

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