Páginas

20 mayo, 2015

Juguemos a ser niños | Let's play to be children


Juguemos a que el sol es una metra
que rueda caprichosa hasta tu ombligo,
que la luna no es gris, que se ha pintado
la cara de colores amarillos.

Juguemos a que el viento nos descubre
detrás de los arbustos escondidos
y silba entre los médanos tu nombre
su sibilante voz de gurrufío.

Juguemos a que somos dos tahúres
que amañaron los dados del destino,
que tenemos el mundo a nuestros pies
y de naipes un mágico castillo.

Juguemos a bailar sobre la tierra…
zaranda, yo trompo ligerito;
yo pozo de madera, cuerda y viento,
tú muñeca de trapos y flequillos
con tu pelo de estambre y tus mejillas
rosadas cual geranios encendidos.

¡Toma mi mano, entremos a la ronda!
¡Alelimón, qué lindo tu vestido!
Juguemos al amor, que está sembrado
de tupidas acacias el camino.

Juguemos a soñar, que el tiempo pasa
y la noche encendió su farolito.
Mañana, cuando al alba despertemos,
¡nunca más volveremos a ser niños!


ELHI DELSUE
20.05.15

13 mayo, 2015

Plegaria marina | Prayer sea

 «Il Christo Degli Abissi», obra del escultor italiano Guido Galleti, 1954
Bahía de San Fruttuoso - Liguria, Italia Noroccidental
(A mi padre)


¡Ven, Oh Muerte, y empuña tu guadaña!
que su hoja atraviese presurosa
las algas de mi pecho y, victoriosa,
alimente mi sangre vuestra entraña.

¡Conmina a tus legiones y no tardes!,
que tengo ya la fe y el alma muertas;
ya vencí en marejadas más inciertas
y el mundo no perdona a los cobardes.

Yo volveré a ser isla, viento y vela,
a beber las estrellas de los charcos
y tornaré a los puertos y los barcos
para ser de la playa centinela.

Dios te ató con sus anclas a mi sino,
mas si me concediese la osadía,
de hinojos frente al mar le pediría
ser gaviota, ser padre, ¡ser marino!



ELHI DELSUE
13.05.15

03 mayo, 2015

Elocución de la noche | Elocution night

 «HUSH», arte abstracto. Obra del artista hongkonés Vinn Wong.


Habla la noche, y en su elocución,
todas las inflexiones de su voz
se agolpan como un grito en mis oídos...

Pulsa el viento sus ásperos metales,
los flamboyanes baten sus sonajas,
la lluvia silabea sobre el mármol
y la luna, preñada de fulgores,
con su frágil y hermosa vestidura,
deja caer su claridad de plata
sobre el oscuro corazón del mundo.

Frican los grillos sus tediosas alas,
las cigarras afinan sus timbales
y desde la laringe de la tierra
emanan como roncas letanías
sílabas caprichosas que se escancian
desde el odre del alma hasta los versos.

Los cirios, las plegarias y las flores
sobre las lápidas se han vuelto inútiles;
los gusanos no saben de retórica
ni los pájaros saben conjugar,
pero huéspedes son de nuestra carne
y del espíritu inefable música.

En la onomatopeya de los árboles
que crujen se revela, majestuosa,
la prosodia perfecta del lenguaje...

Parecieran surgir desde un abismo,
como una fantasmal imprecación,
los íntimos vocablos que ayer fueron
atalayas de luz y fantasía...
El anagrama intacto de una piel,
los adverbios de tiempo detenidos,
desinencias verbales del dolor
en la etimología misteriosa
de una palabra que olvidé nombrar:

«Amor» que nace, crece, vive y muere,
como el ciclo infinito de una lágrima...


ELHI DELSUE
03.05.15

19 abril, 2015

Epílogo | Epilogue

 «Antes de...» Óleo sobre tela, obra del artista chileno Martín Riveros ©, 2010

A mi madre...​

¡No me levantes!, deja que mis pies
palpen las blancas vísceras del aire,
que lo que ayer fue lazo
hoy es horrenda soga,
y es la muerte fatídico presagio
y la felicidad, simple entelequia.

No mires los espasmos de mis ojos,
no beses las tinieblas de mis manos,
que lo que ayer fue eterno
hoy es clamor del polvo,
y es la vida el cantil hacia un calvario
coronado por cruces en la cima.

No digas, madre mía, que fui solo
pálido lis que flageló el invierno,
si hallé en la poesía
todo el calor divino
que no encontré jamás en otro fuego,
ni otro sol, ni otro vientre, ni otro hogar.

No hurgues en la umbría de mi fe
mis alucinaciones y demonios;
abre veredas nuevas
con tus dolores viejos
y en el altar, refugio de tus santos,
ponme, madre, de hinojos ante Dios.

Ábreme con cuchillos de la aurora
para que broten todas las luciérnagas
que quedaron cautivas
en mi sangre quijote,
y amarra en los puntales de la noche
los volantines que jamás icé.

Esparce las cenizas de mis versos
en las aguas del Mar de las Antillas
¡Que surquen victoriosos
continentes de espuma
y renazcan blanquísimos de luz
en los silos poéticos del alma!


19.04.2015

19 febrero, 2015

Tú me recuerdas la ciudad dormida | You remind me of the sleeping city


A Ana Cevallos Carrión


Tú me recuerdas la ciudad dormida,
lejano amor de corazón lojano,
un pesebre ataviado de luceros,
una luna incendiando los tejados.
Me recuerdas la súbita esperanza
de un lirio floreciendo en el ribazo
que separa tus sueños de los míos,
un libro virgen, un silencio extraño,
un tropo refugiando una palabra,
una gasa de nube, el sol de marzo.

Tú me recuerdas la sonrisa franca,
las lágrimas de un sauce sobre el lago,
el aria triste de un trinar de aves,
una llovizna acariciando el páramo.
Me recuerdas la voz apasionada
del viento jugueteando en Catamayo,
el amor germinando en las pupilas,
el volantín voluble de los años...

¡Todo me lo recuerdas! porque tú
tienes la ubicuidad de lo sagrado,
la fuerza de una ola embravecida,
el ímpetu furioso de un disparo.

Huir de ti no puedo, aunque quisiera,
y ser de mí, te juro, lo he intentado.
Y aunque cerraran todas las ventanas
y se ajaran las rosas de tus labios,
¡No te vayas, Amor, que todo queda!,
¡No te alejes de nuevo y ponte a salvo
de todos mis desaires y de mí!,
que está la copa llena entre tus manos
y lo dulce y divino es un misterio
que suele develar el vino amargo.

Tú me recuerdas la ciudad dormida,
lejano amor de corazón lojano.


19.02.15

21 enero, 2015

Soneto del amor que no fue | Sonnet of love that could not be

«Lorsque le vent viendra» | «When the wind will come» (2007)
Obra del fotógrafo francés Gilbert Garcin ©



Ayer, cuando los besos nos robaban la voz
y la playa era cómplice de abrazos clandestinos,
te amaba y no sabía ─lo supo acaso Dios─
que nunca lograríamos unir nuestros destinos.

Fuimos hiedra trepando un muro de rencores,
cipselas caprichosas jugueteando en el viento,
y lucieron sus álficas vestimentas las flores,
y se tornó el estío en invierno violento.

Hoy ya no queda nada, sino el crujir del fuego
en el que ardieron tantas ilusiones hechizas;
nada queda, tan solo este dolor que ruego
al tiempo inexorable lo convierta en cenizas.

Si fue amor, no lo sé, y jamás lo he sabido:
pudo haber sido amor, ¡pudo haber sido olvido!


21.01.15

05 enero, 2015

El beso del hastío | The kiss of boredom


Cala profundo el frío cada espacio
de mi cansada y frágil osamenta;
la noche, de luceros somnolienta,
es de mi muerte su mejor prefacio.

Se exacerba el dolor, llueve despacio
en mis ojos y leve el verso intenta,
como un rayo de sol tras la tormenta,
nacer y en el intento lo desgracio.

Se duerme en el regazo de la aurora,
luego extiende sus alas y florece
en el pensil del alma cual rocío.

Y, mientras tu recuerdo me devora,
se me nubla la sangre y estremece
un beso las entrañas de mi hastío.


05.01.2015

23 octubre, 2014

Avatares del amor: Quasimodo | Love avatars: Quasimodo

«Hunchback of Notre Dame» Obra del pintor e ilustrador francés Luc-Olivier Merson
Inspirado en el personaje de la novela «Nôtre Dame de París, (1831)»
del poeta, dramaturgo y escritor francés, Victor Hugo.



Tenía el corazón lleno de pájaros,
Nôtre Dame en su sangre, las campanas,
tañendo desde el yugo hasta el badajo,
en el claustro del fondo de su alma.
Como gárgola horrenda en los tejados,
pendiendo de los caños contemplaba
Les Halles y su corte de gitanos.
Sufrió la repulsión de las miradas,
la diadema del loco solitario,
la conmiseración de las migajas.

Dicen que fue una lágrima del Diablo
en el vientre infeliz de una gitana,
mas sus zarcas pupilas eran vagos
destellos de la herencia de otra raza.
Su imperfección le hizo más humano
y no existió ni rey, ni juez, ni espada,
ni verdugo, ni príncipe, ni diácono
que pudiera truncarle la esperanza.

Era la catedral su mundo mágico:
los vitrales sus flores, las estatuas
sus dioses cincelados en el mármol,
las montañas sus torres empinadas,
la cúpula del ábside su ocaso
y las aguas del Sena la fontana
donde oculto lavó sus pies descalzos.

La quietud y la paz le cobijaban;
pero llegó el amor, tardío y gárrulo,
a trinar en las lúgubres mañanas
de un Atlas con los brazos deformados
y la giba del mundo a sus espaldas.

¡Qué designios oscuros y nefastos
traza el amor en sus divinas páginas!
¡Cuántos seres de luz se habrán cegado
en los ojos de tantas Esmeraldas!



ELHI DELSUE
23.10.2014

03 septiembre, 2014

La noche | The night

«Moon Night», óleo del pintor ruso Ivan Konstantinovich Aivazovsky.

La noche es un diamante que se quiebra
y esparce sus astillas en el viento,
suave y fragante vino cuyo aliento
embriaga el corazón y lo entenebra.

Es filigrana cósmica que enhebra
las horas del ocaso en dulce evento,
un cofre que atesora el firmamento,
un ritual que en las sombras se celebra.

La noche es el lenguaje de las cosas,
oscura sangre de insanable herida
que en un velo de niebla se convierte

y cubre con estrellas misteriosas
el blanco de las alas de la vida
y el negro de los ojos de la muerte.



ELHI DELSUE
03.09.2014

11 julio, 2014

Anochecer frente al mar | Nightfall facing the sea

312469_01254599793

Me refugio en el fondo de las horas,
voy al mar y allí estás, cierro los ojos
y me arroba la voz del oleaje…

La tarde tiene anchas las caderas,
lleva una saya gris de pulcro raso;
¡tan alto es el alcázar donde mora!,
más alto que la hiedra de mis días,
latente como un beso inacabado,
como una oruga, como las raíces
que recorren las venas de la tierra.

Aquí todo es tiniebla y todo es luz;
saben a azul los labios de la playa,
a sal evanescente, a verde uvero;
el silencio es un pájaro de siglos
que vuela hacia el chasquido de los goznes
y se quiebra indefenso en las ventanas.

Sobre el arco desnudo de mi espalda,
danzan leves las sílfides del aire;
el sol apaga ya sus ojos flavos
y un caballo galopa hacia la espuma,
dócil bajo la brida de mi mano.

Entonces apareces de la nada
como dádiva azul de mis sentidos,
efímera alevilla caprichosa,
náyade inquieta, orífice del verbo
que esculpes con estéticos cinceles
los guijarros primarios de mis letras.

Ya tiritan los astros de la noche,
las horas se desploman y la luna
abre su enorme boca blanquecina,
se acicala de nubes y se asoma
como hostia de plata sobre el mar.

 
 
© ELHI DELSUE
12.07.14

30 junio, 2014

Historia de tres glosas | Story of three glosses

Todo comenzó cuando en noviembre de 2011 escribí el ovillejo «Sin tus huellas». Un año y medio después, en mayo de 2013, mi amigo el poeta andaluz José Luis Güelfo Mora, reconocido en el mundo poético por su seudónimo Luis Delamar, publica una glosa titulada «Hoy prendió el alba» basada en la redondilla de aquel ovillejo: “Se extraviaron las estrellas / en laberintos de ocasos, / quise seguir tras tus pasos / y el viento borró tus huellas”.

Bien sabe Luis de la admiración que siento por sus letras; así que, agradecido por el noble gesto que tuvo al glosar las mías, indagué al azar en su repertorio para intentar retribuirle, no en calidad, sino en cariño, su apreciado e impecable trabajo poético. El poema de Luis que elegí para glosar fue su soneto «Amordazando el llanto», escrito aproximadamente en febrero de 2013 y publicado en su blog personal «La Poesía de Luis Delamar», http://luisdelamar.blogspot.com/. Las rimas de los tercetos de aquel soneto llamaron mi atención: eran asonantes entre sí y estaban finamente engarzadas con palabras esdrújulas. Creo que esa condición especial, algo inusual en los sonetos, fue lo que me motivó a intentar por primera vez la glosa con décimas endecasílabas asonantes. Fue así como en diciembre de 2013 vieron la luz los versos de «Glosa Delamar».

La tercera de esta trilogía de glosas que hoy presento se apoya en los cuatro versos iniciales de «Glosa Delamar» y nace de la pluma prodigiosa de una de las poetas costarricenses más talentosas y más prometedoras que haya conocido: Mardy Mesén Rodríguez. Mardy descubre desde muy niña su amor por las letras; es una poeta en vertiginoso ascenso que viaja en las alas de la melancolía para plasmar en versos, desde ese prisma que la identifica, la belleza de lo efímero y lo cotidiano. Mujer sensible, sencilla y bella, heredera de un hermoso patrimonio poético familiar y poseedora de un talento único que la hace merecedora de mi admiración y cuya presencia engalana las verdes páginas de este espacio poético.

10481578_726858130689105_6007975243999087958_n

GLOSA A ELHI DELSUE
(Glosa en décimas endecasílabas asonantes | Por © Mardy Mesén Rodríguez)
Inspiradas en «Glosa Delamar», de Elhi Delsue

“Traté de despenar aquella rosa
que agonizaba al fondo del olvido,
trocar la luz por el camino umbrío,
hundirme en el silencio y la congoja.”

En el silente encanto del pasado
que vio partir los sueños presurosos,
guardé el febril celaje de tus ojos
como un misterio azul de los arcanos.
Y quise frente al sol de mi calvario
con tus frases de amor llorar a solas
bajo la lumbre inquieta de la aurora;
sobre el mustio vergel de soledades,
en un intento vano de olvidarte,
traté de despenar aquella rosa.

Y hallé tu mansedumbre en su mirada,
frente al abismo ignoto de mi suerte,
su lánguida quietud dijo: ¡Detente!
y en su voz inmortal calló mi alma.
A mis labios retorna tu fragancia
como zarzal de piel en mis caminos,
como un rosal de miel siempre florido,
y en el jardín austral de mis deseos
insiste en retoñar aquel recuerdo
que agonizaba al fondo del olvido.

Lanzo al alba mis versos cual cendales
que quisieran besar el horizonte,
o el pedestal agreste de tus noches
para menguar después hasta apagarse.
Solo el viento acaricia mi mensaje,
y en el eco glacial de su sonido
mi cálida pasión pierde su hechizo
tras la bóveda inerte de la bruma,
solo puede la inhóspita fortuna
trocar la luz por el camino umbrío.

Sobre el regazo pálido del tiempo
este credo de amor se ha fatigado,
con su virtud de fuego y alabastro
lleva un sudario añil por nuestros besos.
Y entre la fronda eterna del recuerdo,
muda a la tibia piel que lo atesora,
quiero guardar la esencia de tu boca
como al fiero verdor guarda el follaje,
para en el leve manto de la tarde
hundirme en el silencio y la congoja.

 

Mardy Mesén Rodríguez
San José, Costa Rica
29 de junio, 2014.

07 junio, 2014

Amor de guerrilla | Guerrilla love

Amor de Guerrilla

Puedo abrirle mi pecho a los fusiles
y atravesar el verde de los montes,
navegar hacia inciertos horizontes,
vencer murallas, derribar rediles.

Puedo elevarme en el amor de miles
y abrazarme a la muerte sin aprontes,
ser tropel de cigarras y cenzontes
o silenciar la ira a los hostiles.

Pero nunca me dejes sin tus besos,
aguamiel de tus labios que, posesos,
encienden las cenizas de mi hoguera.

Para sentirme amado en la batalla
y vivo en el fragor de la metralla,
¡no me niegues tus besos, compañera!

 

ELHI DELSUE
07.06.2014

Contacta a Elhi Delsue